Marcos Castillo nació en Caracas, Venezuela, el 3 de abril de 1897, hijo de Marcos del Castillo y Carmen Rodríguez Álvarez. Demostró una temprana inclinación artística: a los trece años ya había pintado un retrato de su madre, y en 1915 concluyó treinta y nueve láminas de estudios anatómicos en creyón, carboncillo y pastel sobre cartón. En 1916 continuó su formación bajo la dirección del retratista colombiano José Eugenio Montoya, quien había estudiado en la Académie Julian, y en 1917 ingresó a la Academia de Bellas Artes de Caracas, donde recibió clases de pintura, historia del arte, anatomía, composición, dibujo y perspectiva con Cruz Álvarez García. Al comienzo de su aprendizaje copió obras de Cristóbal Rojas y Arturo Michelena, absorbiendo la tradición académica antes de orientarse hacia planteamientos más modernos.
La formación artística de Castillo estuvo marcada por una amplia gama de influencias, entre ellas Federico Brandt, Manuel Cabré, Nicolás Ferdinandov, Samys Mützner y Armando Reverón, pero el encuentro decisivo se produjo en 1919 con la visita de Emilio Boggio a Caracas. Castillo asistió a la exposición y logró que Boggio visitara su estudio; más tarde recordaría que Boggio "me inició en el secreto de la pintura y me enseñó las grandes maneras técnicas". A partir de 1922 se desempeñó como profesor de pintura y composición en la Academia de Bellas Artes, y en 1926 realizó su primera exposición individual con cincuenta y cuatro obras en el Club Central de Caracas, seguida de un breve viaje a París. En los años siguientes estudió a fondo la obra de Paul Cézanne, que dejó una huella permanente en su enfoque, y entre 1927 y 1928 firmó sus cuadros bajo el seudónimo "Maseneth".
Castillo fue ante todo un maestro del color. Como han señalado los críticos, no veía líneas sino colores que avanzan y retroceden, y al igual que los postimpresionistas construía la forma mediante armonías y contrastes cromáticos, omitiendo deliberadamente el negro en sus tonos más oscuros. Aunque cultivó todos los géneros —incluido el retrato realista—, su mayor logro reside en los bodegones, donde la fuerza compositiva le permitía expresar libremente su pasión por el color. Fue también un refinado crítico y columnista de arte, con colaboraciones en Élite, El Universal y La Esfera entre 1930 y 1940. En 1940 obtuvo el Premio Nacional de Pintura en el Primer Salón Oficial Anual de Arte Venezolano por su obra Girasoles, consolidando su posición como el pintor venezolano más importante del momento.
En las décadas posteriores de su carrera, Castillo siguió exponiendo con regularidad, con muestras individuales en el Museo de Bellas Artes en 1944 y 1950, en la Fundación Eugenio Mendoza en 1957, 1959, 1961 y 1962, y en el Ateneo de Caracas en 1964. Representó a Venezuela en la Bienal de Venecia en 1954 y 1958 y en la III Bienal Hispanoamericana de Arte en 1955. Una sala de exposiciones de Caracas llevó su nombre, y su obra se conserva en la colección de la Galería de Arte Nacional, incluidos Girasoles y un autorretrato de hacia 1955-1957. Marcos Castillo falleció en Caracas el 19 de marzo de 1966, dejando un legado como uno de los grandes coloristas de la pintura venezolana.
Al empezar cualquier colección de arte hay que tomar en cuenta varios factores, pero hay que partir de el porqué queremos empezar nuestra colección.